Prevención de Infecciones de vías respiratorias en las personas adultas mayores

La prevención es el mejor remedio ante estas enfermedades.

Prevenir las infecciones de las vías respiratorias en las personas adultas mayores es un tema a ser atendido dentro del residencial, ya que el sistema inmunológico de ellos puede ser más vulnerable a las infecciones. 

Esto es un proceso natural que el paso del tiempo genera en la vida adulta, y responde entre otras cosas a los hábitos adquiridos y llevados durante los últimos años antes de llegar a la etapa de envejecimiento. Por este motivo, la evaluación del tipo de prevención, debe darse caso a caso, siendo una condición primaria la revisión médica para constatar si es necesario o no alguno de los puntos que citaremos a continuación.

Para prevenir debidamente las infecciones respiratorias, algunas recomendaciones a tener en cuenta para el adulto mayor son:

Evitar tocarse la cara: en la medida de lo posible, hablar con los adultos mayores residentes y plantear la posibilidad de evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos, ya que esta simple acción,  puede lograr introducir gérmenes en el cuerpo, sobre todo, desde las fosas nasales.

Mantener la distancia: en situaciones de brotes de enfermedades respiratorias, como la gripe, o por supuesto el tristemente célebre COVID -19 , aconsejar a los adultos mayores evitar las multitudes y mantengan una distancia segura de otras personas, y por supuesto de personas enfermas.

Hidratación y nutrición adecuadas: una dieta equilibrada y una buena hidratación ayudan a mantener un sistema inmunológico saludable, esta recomendación debe ser tomada en cuenta a lo largo de toda la vida, no solo en la etapa adulta,pero dependiendo de los hábitos seguidos por la persona,sobre todo en los años previos, mantener la sana alimentación ayuda al sistema inmunológico a estar fortalecido y por ende puede ayudar a prevenir infecciones.

Ejercicio regular: en las personas autosuficientes,fomentar la actividad física moderada y regular puede fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la salud en general, lo que también contribuye con la prevención de infecciones.

Controlar las enfermedades crónicas: como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardíacas, estas pueden debilitar el sistema inmunológico. Un control adecuado, de manera diaria, según corresponda al paciente, hace que se puedan prevenir situaciones comunes como los resfríos. ( general punto de partida para las infecciones respiratorias.)

Vacunación: asegurarse de que los adultos mayores estén al día con las vacunas recomendadas, como la vacuna contra la gripe anual y la vacuna antineumocócica. Estas vacunas pueden prevenir infecciones respiratorias graves y complicaciones.

Buena higiene de manos: enseñar y reforzar la importancia de lavarse las manos regularmente con agua y jabón, especialmente antes de comer y después de estar en lugares públicos. Si no es posible lavarse las manos, el uso de desinfectante de manos a base de alcohol puede ser útil.( alcohol en gel o líquido).

 

 

Evitar el contacto con personas enfermas: contar con el menor contacto posible entre residentes que sí cuentan con síntomas como tos o estornudos y los que no lo tienen, sobre todo si alguno de ellos tiene antecedentes de enfermedades respiratorias. 

Cubrirse la boca y la nariz: recordar a los residentes que deben cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o el codo flexionado al toser o estornudar, para evitar la propagación de gérmenes que puedan estar tanto a nivel ambiental como contenidos en los fluidos que expulsamos al estornudar.

Aire limpio y bien ventilado: asegurarse de que los espacios interiores estén bien ventilados y libres de contaminantes que puedan irritar las vías respiratorias. Si es posible controlar la calidad del aire que se respira con un dispositivo específico para tal fin.

Estas recomendaciones, son de carácter generalista, son esenciales a la población toda, surge especial atención en nuestra sociedad, dado que registra índices mayoritarios de población adulta mayor (o con más de 65 años de edad) y por eso es necesario tener una atención constante a su salud, la prevención es el remedio más efectivo de todos.

Desde ADERAMA, sugerimos siempre que ante cualquier duda o síntoma que se pueda visualizar en un residente, se consulte con el director técnico, que suele trabajar en conjunto con el médico tratante.

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