Las Rodillas : Un bien preciado a cuidar en la tercera edad

Un bien preciado para toda la vida
Las rodillas son las articulaciones más importantes del cuerpo humano, desempeñan un papel definitorio en la movilidad y la estabilidad. En la tercera edad, es común que las personas experimenten diversos cambios y problemas en las rodillas debido al envejecimiento. Algunos de los síntomas más comunes que se presenta en la edad adulta en las rodillas ( muchos de ellos, producto de los hábitos que se tuvo antes) son:
Desgaste articular o artrosis: La artrosis u osteoartritis, es una afección común en las personas mayores. Se caracteriza por el desgaste gradual del cartílago (hialino) que recubre las superficies óseas de las rodillas.
Esto genera síntomas como dolor, rigidez y disminución de la movilidad. El tratamiento suele incluir fisioterapia y medicamentos para el dolor.
Pérdida de masa muscular: Con la edad, las personas tienden a perder masa muscular, lo que puede afectar la estabilidad de las rodillas. Un programa de ejercicio regular que incluya ejercicios de fortalecimiento muscular puede ayudar a prevenir caídas y lesiones.
Bursitis: La bursitis es la inflamación de las bolsas sinoviales (bolsas rellenas de líquido) que amortigua las articulaciones, incluyendo las rodillas. En la tercera edad, la bursitis puede ser más común debido al uso constante y la fricción en las articulaciones.
El tratamiento para la bursitis incluye descanso, hielo, medicamentos antiinflamatorios y, a veces, inyectables, según lo considere el médico tratante.
Lesiones de ligamentos y meniscos: Las lesiones de ligamentos, como los desgarros del ligamento cruzado anterior, y lesiones de meniscos pueden ser más frecuentes en las personas mayores debido al desgaste acumulado en las articulaciones fruto del paso del tiempo. La cirugía a menudo es necesaria para tratar estas lesiones.

Cambios en la postura y la alineación: Con el tiempo, la alineación de las rodillas puede cambiar, lo que puede afectar la forma en que cargan el peso del cuerpo. Esto puede contribuir a problemas como la osteoartritis. Los dispositivos ortopédicos, como los soportes de rodilla, pueden ayudar a alinear y estabilizar las articulaciones.
Actividad física: A pesar de los desafíos que pueden surgir con las rodillas en la tercera edad, es importante mantenerse activo. El ejercicio regular, como caminar, nadar y ejercicios de bajo impacto, pueden ayudar a fortalecer los músculos y mejorar la movilidad.
Si bien resulta inexorable tener algún tipo de afección en las articulaciones, producto del envejecimiento, podemos tener en cuenta alguno de estos consejos para que al momento de llegar a la edad adulta – luego de los 60 años – estas sean más llevaderas o en el mejor de los casos imperceptibles; por su puesto que se trata siempre de los hábitos de vida que se puedan haber tenido en otras etapas y para esto, recomendamos los siguientes consejos:
Manténer un peso saludable siempre: El exceso de peso ejerce una presión adicional sobre las rodillas, lo que puede aumentar el riesgo de lesiones y enfermedades articulares. Mantener un peso corporal adecuado, según la estatura y la complexión física de cada uno, reducirá esta carga y aliviará el estrés en las articulaciones.
Manténer la actividad física: Aunque es importante cuidar las articulaciones, la inactividad puede debilitar los músculos y empeorar los problemas de rodilla. Realizar ejercicios de bajo impacto como caminar, nadar o andar en bicicleta para mantener la fuerza y la flexibilidad resulta esencial para toda la salud y no solo las rodillas.
Fortalecer los músculos: Un programa de ejercicios de fortalecimiento dirigido a los músculos que rodean las rodillas, como los cuádriceps y los isquiotibiales, puede proporcionar estabilidad y protección a las articulaciones a largo plazo, siempre auditados por un profesional de la educación física..
Evitar el exceso de impacto al hacer deportes: Reducir las actividades de alto impacto como correr en superficies duras, saltar o practicar deportes de contacto que puedan poner una tensión excesiva en las rodillas.
Calentamiento y enfriamiento: Antes de realizar ejercicio, asegúrarse de calentar adecuadamente los músculos y articulaciones. Después del ejercicio, realizar ejercicios de enfriamiento y estiramiento para reducir la tensión en las rodillas.
Cuidar la postura y la alineación: Mantén una postura adecuada al caminar y al estar de pie. Asegúrarse de que el calzado sea cómodo, adecuado y de buena calidad para proporcionar soporte.
Descanso y recuperación: Escuchar al cuerpo y permitir tiempo suficiente para descansar y recuperarse después de actividades intensas o si siente dolor en las rodillas. El descanso es esencial para la reparación y regeneración de los tejidos.
Nutrición adecuada: Una dieta equilibrada y rica en nutrientes puede ayudar a mantener la salud de las articulaciones.
Consultas médicas regulares: Realiza exámenes médicos regulares y habla con el médico acerca de cualquier problema o dolor persistente en las rodillas. El diagnóstico temprano y la gestión adecuada pueden prevenir complicaciones posteriores.
Como siempre comentamos, cada persona es única y puede tener necesidades específicas en cuanto al cuidado de las rodillas. Siempre es aconsejable consultar a un médico o un especialista en rehabilitación en este caso, como un fisioterapeuta para obtener orientación personalizada y desarrollar un plan de cuidado de las rodillas adaptado a lass necesidades individuales.
Glosario:
Articulaciones: Puntos en el cuerpo donde dos o más huesos se conectan y permiten el movimiento.
Bursitis: Inflamación de una bursa, que es una pequeña bolsa de líquido que actúa como almohadilla entre un hueso y otros tejidos (como tendones o músculos) para reducir la fricción y permitir un movimiento suave.
Cuádriceps: Un grupo de cuatro músculos en la parte frontal del muslo que se utilizan para extender la pierna y son importantes para la movilidad de la rodilla.
Isquiotibiales: Un grupo de músculos en la parte posterior del muslo que se utilizan para flexionar la pierna y son también importantes para la movilidad de la rodilla.
Ligamentos: Tejidos fuertes y fibrosos que conectan los huesos entre sí en una articulación y proporcionan estabilidad.
Osteoartritis: También conocida como artrosis, es una enfermedad degenerativa de las articulaciones que implica el desgaste gradual del cartílago que recubre las superficies articulares, lo que puede causar dolor y rigidez.
Bolsas sinoviales: Pequeñas bolsas llenas de líquido sinovial que actúan como amortiguadores entre las estructuras anatómicas (como huesos, tendones o músculos) para reducir la fricción y facilitar el movimiento.
Fisioterapia: Plan de rehabilitación guiado por médico fisiatra y ejecutado por fisioterapeuta