¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Un día para reflexionar y conocer más acerca de la enfermedad
La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa crónica y progresiva que afecta principalmente a los adultos mayores y es la causa más común de demencia en todo el mundo.
Es un trastorno cerebral complejo y progresivo que se caracteriza por una acumulación anormal de proteínas beta-amiloide y tau en el cerebro, lo que lleva a la formación de placas y ovillos neurofibrilares. Estas acumulaciones dañan las células nerviosas (neuronas), interrumpen la comunicación entre ellas y eventualmente causan su muerte, lo que resulta en una disminución gradual de las funciones cognitivas, como la memoria, el pensamiento, la capacidad de razonamiento y el comportamiento.
Según el portal Konexionalzheimer.com, en un artículo escrito por la Dra. Neuróloga Silvia Gil Navarro, respecto a esta característica específica de la acumulación de proteínas:
“Los depósitos de las proteínas causantes de la enfermedad de Alzheimer siguen una distribución concreta en el cerebro, de manera que suelen afectar inicialmente a áreas relacionadas con la memoria antes de progresar hacia otras regiones del cerebro. Por este motivo, el síntoma de inicio más frecuente de la enfermedad de Alzheimer es la pérdida de memoria.
A medida que la enfermedad evoluciona, se produce una pérdida del neurotransmisor acetilcolina y un exceso de otro neurotransmisor llamado glutamato. La pérdida neuronal va en aumento y cambia el cerebro de la persona y su correcto funcionamiento. Es entonces cuando los pacientes con una enfermedad de Alzheimer o sus familiares, notan que no solo tienen problemas para recordar cierta información, sino también para expresarse, orientarse o razonar de manera adecuada.”
¿Existe una cura para la enfermedad de Alzheimer?
No existe una cura definitiva para el Alzheimer. Aunque se han realizado investigaciones exhaustivas, aún no se ha encontrado un tratamiento que pueda revertir completamente el proceso de la enfermedad o detener su progresión.
Sin embargo, existen medicamentos y terapias que pueden ayudar a controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Estos tratamientos se centran en aliviar los síntomas cognitivos y conductuales, como la pérdida de memoria y la agitación. Los medicamentos aprobados, como los inhibidores de la acetilcolinesterasa y la memantina, se utilizan para este propósito.
Además, las terapias no farmacológicas, como la terapia ocupacional, la terapia de estimulación cognitiva y el apoyo psicológico, también pueden ser beneficiosas para las personas con Alzheimer y sus cuidadores. La atención integral, el apoyo emocional y la planificación a largo plazo son componentes importantes en la gestión de la enfermedad.

¿El Alzheimer puede ser hereditario?
Según un informe publicado por la fundación Pasqual Maragall ( dedicada exclusivamente al estudio y fomento del conocimiento acerca de la enfermedad)
“Tan solo en un 1% de los casos de Alzheimer, las causas pueden atribuirse de manera exclusiva a un factor genético o hereditario. Éstas tienen que ver con la mutación de tres posibles genes. En esos casos, la enfermedad se manifiesta
de una manera más agresiva, suele aparecer antes de los 65 años, o incluso de los 60, y los descendientes tienen un 50% de probabilidades de desarrollar la enfermedad.”
Se ha identificado que ciertos genes están asociados con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. El gen APOE (apolipoproteína E) es uno de los más estudiados en este contexto, sin embargo, si bien la enfermedad de Alzheimer tiene un componente genético, su herencia es compleja y multifactorial.
La predisposición genética puede aumentar el riesgo, pero otros factores más importantes como el estilo de vida y alimentación, desempeñan su desarrollo.
Si existe una historia familiar de la enfermedad, es importante hablar con un profesional de la salud para comprender mejor el riesgo individual y tomar decisiones informadas.
¿Cuáles son los hábitos de vida que ayudan a prevenir el Alzheimer?
Según la web de Geriatría del Hospital de Clínicas en un artículo publicado por el profesor Dr. Italo Salvo se informa que,
“Aunque no hay evidencias científicas, se piensa que el origen de la enfermedad del alzheimer se debe a una combinación de factores de riesgo, algunos de ellos no modificables (como la edad o la genética). Pero sí que existen algunos factores modificables, asociados al estilo de vida.”
En este sentido, el Comité de Médicos por una Medicina Responsable de OMS publicó un estudio en donde se presentan siete hábitos que podrían reducir entre un 70% y un 80% la presencia del Alzheimer, y son los siguientes:
Reducir el consumo de grasas saturadas.
Hacer de las verduras, frutas, legumbres la base de la pirámide alimenticia.
Consumir alimentos con vitamina E.
Consumir alimentos con vitamina B12.
Evitar los multivitamínicos con hierro y cobre (a menos que lo indique un médico).
Evitar cocinar en ollas y sartenes de aluminio.
Mantenerse activo físicamente.
Entre los factores de riesgo modificables (darían cuenta de 35% a 40% del riesgo) se citan: baja escolaridad, diabetes, obesidad, hipertensión arterial, hipoacusia, depresión, tabaquismo, consumo problemático de alcohol, escasa actividad física, alimentación no saludable, escasa actividad intelectual, pobre interacción social.
Entre los factores no modificables (60% a 65%): edad, sexo, genéticos (PSN1, PSN2, ApoE ε4)”
¿Porqué se llama así?
La enfermedad de Alzheimer fue descrita por primera vez por el médico psiquiatra alemán Alois Alzheimer (Baviera, 1864-Breslavia, 1915), de ahí su nombre.
La primera paciente en la que Alois Alzheimer observó, en noviembre de 1901, los síntomas característicos de, fue Auguste Deter.
Su marido la llevó al hospital psiquiátrico de Frankfurt debido a comportamientos inusuales, en el último año de Auguste,con 51 años de edad,mostraba dificultades para expresarse, recordar y perdía el sentido de la orientación. No era capaz de realizar las tareas de la casa, alegaba persecuciones por parte de los vecinos, y veía imágenes inexistentes.
Al cabo de poco tiempo, Auguste se fue deteriorando cognitivamente, perdió el control de su movilidad y falleció a causa de una infección pulmonar.
“Cuando el Dr.Alzheimer examinó su cerebro post mortem con la ayuda de un microscopio observó que su capa más externa (la corteza cerebral) mostraba un adelgazamiento inusual en ambos hemisferios cerebrales. Además, al mirar detalladamente, comprobó la presencia de unos acúmulos de material (que hoy en día sabemos que se trata de las proteínas amiloide y tau) tanto en el interior como alrededor de las neuronas.” ( Dra. SIlvia Gil Navarro, Neuróloga en la Unidad de Trastornos Cognitivos y Psicogeriatría del Centre Emili Mira y en el Centro Médico Teknon de Barcelona.)
Estos descubrimientos se presentaron en una conferencia alemana de Psiquiatría en 1906, y un año más tarde fueron publicados cientificamente para su difusión. Unos años más tarde, la denominada enfermedad de Alzheimer era ya conocida en el ámbito médico.